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Presidente de la República Imprimir E-mail

 

José Eduardo dos Santos, Presidente de la República de Angola, nació el 28 de Agosto del 1942, hijo de Eduardo Avelino dos Santos y Jacinta José Paulino. Casado con Ana Paula dos Santos. Ha terminado el  secundario en Luanda (Liceu Salvador Correia) y se integró al MPLA en Noviembre de 1961, en el exilio. Concluyó la licenciatura en Ingeniería de Petróleos por el Instituto de Petróleo y Gas de Baku (antigua Unión Soviética) en 1969.

 

 Regresado al país, fue Ministro de Relaciones Exteriores en el primer Gobierno constituido después de la  Independencia de Angola; 2º Viceprimer Ministro, en 1978, y Ministro de Planificación, en 1978-79. Fue elegido Presidente del MPLA en 20 de Septiembre del 1979 e invertido en la posición de Presidente de la República Popular de Angola hasta el Octubre del 1992, año en que celebraron las elecciones presidenciales de las cuales ha salido como vencedor en primera vuelta, con 49,6% de los votos.

 

Datan de la primera mitad de los años 80 sus primeros intentos de crear las condiciones objetivas y subjetivas de poner en marcha profundas reformas económicas y políticas, como el apoyo de jóvenes salidos de las facultades de Ingeniería, Derecho y Economía. La situación de guerra no permitió que esas reformas se materializasen de una forma más rápida. Los Acuerdos de Bicesse, que surgieron luego de esa apertura, terminaron por permitir un intervalo en el conflicto militar creando condiciones para la adopción de un régimen democrático y de libre comercio.

 

Un dato relevante del comienzo de su consulado fue el hecho de José Eduardo dos Santos nunca haber ratificado ninguna de las penas proferidas por los tribunales cuando la pena de muerte todavía estaba en vigor y haber realmente contribuido para su abolición en Angola.
Desde 1986-92 José Eduardo dos Santos estuvo en la base de los esfuerzos de pacificación en el país y en la región, que culminó con la retirada de las tropas invasoras sudafricanas, la repatriación de los soldados cubanos, la independencia de Namibia y el final del régimen del “apartheid “en Sudáfrica.

 

Eliminados los factores externos que empeoraban el conflicto interno en Angola, José Eduardo dos Santos presentó el camino para una solución negociada, ha impulsado la apertura al pluralismo político y a la economía de mercado, y organizó elecciones democráticas multipartidarias (29-30/09/92) bajo supervisión internacional.


En la grave crisis que se siguió, provocada por la negativa de la Unita en aceptar el veredicto de ONU de que las elecciones fueron “libres y justas”, José Eduardo dos Santos dirigió personalmente la intensa actividad diplomática que culminó en el integral reconocimiento internacional del Gobierno Angoleño, ha impulsado la institución de los órganos de soberanía elegidos y organizó la defensa de las instituciones democráticas, haciendo con que los opositores armados aceptasen una solución negociada del conflicto, consagrada en los Acuerdos de Lusaka de noviembre del 1994. Sobre esa base se constituyo un Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional, integrando elementos originados de los partidos representados en el Parlamento, incluyendo el de la propia oposición armada.


 
Infelizmente, los Acuerdos de Lusaka tampoco llevaron Angola hasta la paz definitiva. En 1998 las fuerzas rebeldes vuelven a la guerra, después de haber rearmado en secreto, convencidas de que podrían llegar al Poder por la vía militar, aunque algunos de sus militares hubiesen continuado en la Asamblea Nacional como diputados.

 

Una vez más, José Eduardo dos Santos ha demostrado ser un estadista a la altura del delicado momento por que cruzaba el país. Decidió combatir la subversión armada sin recurrir al estado de sitio o de emergencia, manteniendo todas las instituciones democráticas del país y garantizando los derechos, las libertades y las garantías de los ciudadanos.



Las Naciones Unidas lo han felicitado el 29 de julio del 2000 por anunciar que perdonaría todos los rebeldes armados, incluyendo a su líder, desde que reconocieran las autoridades legitimas y ayudasen en la consolidación del régimen democrático, en la reconciliación nacional y en el desarrollo del país.

 

Dos años más tarde, gracias a la implementación de un programa multilateral de resistencia nacional contra la guerra, de iniciativa del Presidente de Angola, fue finalmente alcanzado un entendimiento entre jefes militares del Gobierno y las fuerzas rebeldes que llevaron al final definitivo la guerra en Angla, en un hecho que se cumplió solemnemente en ceremonia realizada en Luanda en el día 04 de abril del 2002. 

  

Sensiblemente en el mismo período el Presidente de Angola contribuyó de forma decisiva para la estabilización de la situación en las Republicas de Congo/Braszzville y Democrática de Congo y para la búsqueda de una solución política para el conflicto militar en la región de los Grandes Lagos.

 

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